No es un reto, es una oportunidad

Enrique Gil Botero

El pasado 31 de julio, este diario publicó una entrevista con Rolf Alter, director de Gobernanza Pública de la Ocde, quien resaltó que, con la presentación de una estrategia de justicia, Colombia ya ha empezado a contribuir a las buenas prácticas impulsadas por esta organización. Esto nos ha convertido en referente para otros países por ser los únicos en exponer internacionalmente una estrategia de este tipo.

Este logro del Gobierno Nacional, en la construcción de paz, hace que el caso colombiano sea un modelo para quienes siguen de cerca las buenas prácticas en política pública en el ámbito global.

El reconocimiento supone una gran oportunidad para que el derecho y la política pública de Colombia y Latinoamérica cobren mayor protagonismo a nivel global. Como señala César Rodríguez Garavito en la introducción al libro ‘El derecho en América Latina: un mapa para el pensamiento jurídico del siglo XXI’, los latinoamericanos hemos construido una mirada subordinada de nuestro derecho, nuestra política y nuestra sociedad que nos hace magnificar las experiencias de Europa y Estados Unidos y nos impide reconocer el valor real de las nuestras.

La Ocde puede servir para darle vuelco a esta situación y lograr que nuestras experiencias se conviertan en puntos globales de referencia. Nos permitirá conocer nuevas y mejores formas de hacer política pública y mostrar nuestra propia producción académica, puntos de vista y resultados de cara a un proceso único como es el colombiano.

La experiencia en justicia que estamos construyendo despierta el interés de los demás países. En abril de este año, fue motivo de orgullo que, durante las reuniones para presentar la propuesta de justicia ante la Ocde, diferentes delegaciones de países miembros de esta organización me manifestaron su interés por conocer de primera mano la ejecución de la Estrategia General de Justicia para el Posconflicto.

La idea de fortalecimiento de la justicia local a partir de programas como los Sistemas Locales de Justicia llevó a que las delegaciones ante la Ocde manifestaran su interés y apoyo a un proceso que, como lo he dicho varias veces, está dirigido a exaltar los derechos de todos los habitantes del territorio colombiano.

Ese interés fue posteriormente ratificado con el apoyo formal a la propuesta del Gobierno colombiano por parte de todas las delegaciones en el Comité de Gobernanza Pública.

Para Colombia, la adhesión a la Ocde no solo supone la aceptación de retos de política pública, sino que implica una gran oportunidad para que la academia, técnicos y especialistas colombianos presenten propuestas innovadoras y críticas constructivas con miras a continuar en el proceso de transformación social en el que estamos inmersos.

Es un importante reto para llevar a buen término la estrategia de justicia que recibió el apoyo de los países miembros y hoy sirve de hoja de ruta para identificar prioridades y caminos por seguir.

Este es solo el comienzo de un necesario proceso de transformación que nos permitirá vivir en un país donde las bases del posconflicto se construyen con servicios de justicia en el territorio. Este logro del Gobierno Nacional, en la construcción de paz, hace que el caso colombiano sea un modelo para quienes siguen de cerca las buenas prácticas en política pública en el ámbito global.

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Subido por Aug 23 2017. En la sección Actualidad, Columnistas. Usted puede comentar esta nota

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