Los primeros 5K

Por Juanella Villalobos|

Una vez que le tomamos el gusto a ejercitarnos, encontramos retos para incentivar el rendimiento; es ahí cuando aparecen las carreras de calle. Al principio la pregunta es: ¿seré capaz de terminar? Y sino acabo ¿haré el ridículo en frente de todo el mundo? Entonces tomamos el camino fácil: mejor me espero a la próxima, seguramente voy a estar mejor preparado. Error! Nunca nos vamos a sentir totalmente seguros, siempre hay un espacio para la inseguridad, nunca nadie está totalmente seguro de poder terminar, a menos que sea un atleta profesional y esas, ya son palabras mayores.

Así como se toma la decisión de empezar a caminar, a trotar o a ejercitarse,  es necesario cerrar los ojos y tomar el riesgo de formar parte de una carrera; y digo formar parte, no competir. Porque al principio se trata solamente de participar: se vale parar, se vale caminar, se vale desfallecer y se vale retirarse, porque precisamente no es una competencia como tal, sino una manera de mantenerse en forma y de trazar unos objetivos para esforzarnos cada día más.

Lo cierto es que una vez tomada la decisión de participar en una carrera, la mentalidad cambia 100 %. Número uno: ya no sólo salgo a caminar o a trotar para ejercitarme, salgo para prepararme para un evento. Número dos: todas esas preguntas del primer párrafo, todas esas inseguridades, claramente se resuelven de una sola manera: entrenando. Número tres: voy a formar parte de un grupo con mis mismos intereses. Número 4: Lo hago por diversión! Nadie me obliga, nadie me presiona, es un reto conmigo mismo.

Todavía recuerdo mi primera carrera: apenas había empezado a trotar 500 metros para variar la caminata y haciendo una entrevista a la directora de Fenalco, organizadores del evento, surgió el tema de la carrera en  Santa Marta; estábamos en febrero y el evento era en mayo! Tiempo suficiente para prepararme, pensé en ese momento. Sin embargo en cuanto empecé a entrenar, me invadió la ansiedad, los nervios me jugaban malas pasadas, no podía pasar de los 3 kilómetros, por más que lo intentaba, no lo lograba. Pasó el tiempo y llegó el dia: nada que hacer, lo intentaba o me engañaba con la excusa de esperar hasta el próximo año.

Decidí probar, cerrar los ojos y que pasara cualquier cosa. Pues para mí sorpresa, la adrenalina que genera la competencia me permitió terminar, con un tiempo malísimo, pero con la gran, gran,gran satisfacción de haber pasado la línea de meta, sin necesidad de parar, ni de caminar, y , sin desfallecer. La sensación fue inmejorable, era como haber llegado en primer lugar, sentí que el esfuerzo había valido la pena, y lo más importante: que sí podía! A partir de ese momento algo en mí cambió para siempre: cada metro recorrido es un escalón más hacia la meta, de cualquier carrera, no importa cuál es la siguiente, porque una vez se corre la primera, es imposible parar!

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Subido por Oct 25 2017. En la sección Actualidad, Vida Saludable. Usted puede comentar esta nota

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