Magdalena

Protestas?, más bien retenes ilegales en la vía Ciénaga-Barranquilla

Por fin, alguien se atrevió a denunciar la reiterada situación de inseguridad que se viene presentando en la vía Ciénaga-Barranquilla. Las llamadas protestas sociales, no son más que retenes ilegales que algunos individuos están cometiendo de manera permanente en esta importante vía del país.

La abogada y analista política, Ana María Abello, denunció a través de sus redes sociales la ‘amarga’ experiencia que vivió en el tramo en la vía Troncal del Caribe, cerca del peaje de Tasajera, más exactamente en vía Barranquilla – Santa Marta, donde un grupo de pobladores, al parecer, intrumentalizan a menores de edad para protagonizar “retenes ilegales” e impedir el libre paso de los vehículos.

La situación según los denunciantes, se registra,  cada que la comunidad de Puebloviejo y Ciénaga, bloquean la arteria por falta de servicios públicos. Los viajeros, como el caso de Ana María Abello, aseguran que un viaje que en condiciones normales no pasa de una hora y media, se convierte en una “pesadilla por cuenta de los bloqueos ilegales donde, según me informaron, la fuerza pública no puede intervenir”.

“Pocos metros después del peaje de Tasajera nos encontramos con un monumental trancón. Nadie sabía lo que ocurría, por consiguiente, grupos de carros comenzaron a adelantar y yo decidí unirme. En ese momento llamé a mi amiga donde me iba a quedar en Santa Marta para contarle lo que estaba pasando y para ver si ella tenía forma de averiguar qué sucedía. Me dijo que se iba a comunicar con un amigo que podría tener acceso a información y me volvió a llamar para darme esta noticia… son bloqueos, parece que hay encapuchados pidiendo plata. Se imaginarán el susto”, trinó Ana María Abello en su cuenta de Twitter.

Finalmente, la usuaria de las vías aseguró que salir del municipio de Ciénaga fue una odisea. “Fue tanto el temor, que escondimos los celulares debajo de la silla, escondimos el poco efectivo que quedaba en los zapatos, documentos y tarjetas dieron a parar entre las ranuras de las sillas y lo que comenzó con billetes de 5 mil, pasaron a 2 mil y al final monedas”, finalizó.

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