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En César y Guajira, Cantores del vallenato reflexionan sobre impactos y resistencias del conflicto armado en el arte

Una antología para nuevos futuros’, es el diálogo social que integra a cantores del vallenato y otros actores del arte y la cultura. Se congregarán en diálogo social por la No Repetición, organizado por la Comisión de la Verdad

Poetas cantores del vallenato, escritores, artistas plásticos, acordeoneros, cantadoras y dramaturgos, entre otros representantes del arte y la creación de La Guajira y el Cesar, se darán cita mañana en la segunda jornada virtual para avanzar en la preparación del gran encuentro presencial que tendrá lugar en la ciudad de Riohacha, en octubre.

‘Una antología para nuevos futuros: Diálogo social para la No la Repetición desde la resistencia a través de procesos culturales y artísticos en Cesar y La Guajira’, es el espacio que propicia la Comisión de la Verdad para que representantes de organizaciones culturales y artísticas del Cesar y La Guajira reflexionen en torno a los impactos del conflicto armado en sus obras y proceso creativo.

En este encuentro dialogarán contando sus experiencias de afrontamiento y resistencias y las dejarán las bases para generar propuestas para la No Repetición. Ya en una jornada previa, el pasado 16 de septiembre, conversaron sobre las diversas maneras en que han sido afectadas las prácticas culturales, tradicionales y artísticas, en el marco del conflicto armado.

Estarán entre otros los poetas cantores del vallenato como Rosendo Romero, Santander Durán, Adrián Villamizar y Andrés Mendiola. Los poetas y poetisas Eduardo Santos Ortega y Lindantonela Solano. El cantautor arhuaco Kandymaku Busintana y el artista visual Eusebio Siosi.

También participarán en este diálogo Deyler Díaz, dramaturgo; Rayza De la Hoz, lideresa afro; Rosa Emilia Hernández, cantadora; Álvaro Ipuana, autoridad tradicional wayuu; Aris Loperena, acordeonero wiwa; Pedro Verbel, gestor cultural; y Ludys De la Ossa, cantante y lideresa de procesos de reconciliación, entre otros

La coordinadora de la Comisión de la Verdad en el Caribe, Ana María Ferrer, dijo que lo que se busca es oír las voces de estos artistas, líderes y lideresas para generar empatía en torno a la importancia de seguir cantando, danzando, sembrando, cocinando, declamando, conversando y escribiendo propuestas y rutas para que no se repita el horror de la guerra en La Guajira y el Cesar.

La Comisión de la Verdad en estos dos territorios del Caribe recogió durante dos años y medio testimonios que dan cuenta de las transformaciones en los procesos creativos de los artistas, cuyas obras cambiaron y pasaron a escribir, cantar y hacer puestas en escena sobre la guerra, mostrando el dolor y la desolación del conflicto armado, pero también mostraron la esperanza, la lucha, el afrontamiento y la resistencia de los pueblos y las gentes afectadas.

Otros creadores reconocieron nunca habían incluido el conflicto en su arte y empezaron a hacerlo, ante la realidad que vivían y como forma de dejar testimonio de lo que estaba ocurriendo.

Un ejemplo de esto son músicos y cantautores en Cesar y La Guajira que en entrevistas a la Comisión de la Verdad hablaron de esas transformaciones, ocasionadas por distintos hechos victimizantes vividos o conocidos por ellos.

Una de las manifestaciones culturales más representativas del Cesar y La Guajira es en vallenato, elevado por la Unesco a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, con necesidad de salvaguardia urgente.

El conflicto armado interno se encuentra en la lista de riesgos que enfrenta esta manifestación cultural, según el Plan Especial de Salvaguardia para la música vallenata tradicional del Caribe Colombiano.

El documento menciona diversas formas de afectación de la cultura, entre ellos la música vallenata tradicional. Muchos compositores vallenatos que, huyéndole a la guerra en las zonas rurales, forjaron su arte en entornos citadinos, perdieron contacto con las raíces naturales y culturales, que son fuente de inspiración para el cantar de este territorio.

El conflicto armado afectó la función social del vallenato -y del arte en general – de documental la historia, de ofrecer una narración contextualizada del acontecer humano y social de la región. Ejemplo de ello es la canción ‘Que la violencia no llegue’, en la que Gustavo Gutiérrez Cabello, su autor, narra su temor y dolor por la llegada y el accionar de actores armados al sur del Cesar y hace una plegaria para que esa violencia no llegue a Valledupar.

No obstante, el arte ha sido también la herramienta para resistir, renombrar y resignificar las devastaciones de la guerra. Ha sido cantando, pintando, danzando, escribiendo y representando mediante las múltiples formas que ofrece el arte como muchas personas han logrado transitar por los caminos del dolor de la guerra, al tiempo que van sembrando sosiego y esperanza.

Los testimonios recolectados por la Comisión de la Verdad en Cesar y La Guajira permiten ver cómo las personas lograron expresar con su arte aquello que no podían con sus palabras. Igual se han conocido experiencias positivas en torno a la construcción de memoria y resistencia a través de prácticas culturales como recetas ancestrales, siembras comunitarias, medicina tradicional, rituales ancestrales.

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