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Las voces de las y los colombianos harán parte del legado de la Comisión de la Verdad

Conozca cómo se está construyendo el Informe Final y cuáles han sido los espacios de escucha que han permitido recopilar miles de testimonios que contribuyen al esclarecimiento de la verdad en el marco del conflicto armado interno.

La Comisión de la Verdad en Colombia cumple una tarea histórica e inédita: esclarecer la verdad de lo que nos pasó durante el conflicto armado, promover la dignificación de las víctimas y el reconocimiento de responsabilidades, fomentar la convivencia y contribuir a
que el horror no se repita.

En junio de este año la Comisión presentará un Informe Final con los principales hallazgos, reflexiones y conclusiones sobre lo que nos ha pasado durante más de cincuenta años y un conjunto de recomendaciones para sentar las bases para un futuro en paz.

Ese relato se construye a varias manos tras haber escuchado a más de 27.000 personas, aún en medio de una pandemia, en más de 14.000 entrevistas, realizadas a lo largo de todo Colombia y en otros 23 países, incluyendo a las víctimas que se encuentran en el exilio.

Hay muchas verdades en el exterior y es la primera vez que una comisión de la verdad asume un reto semejante. También será la primera vez en el mundo en la que una comisión hará un volumen sonoro como parte de su informe, que permitirá a los y las colombianas escuchar las perspectivas de futuro de quienes más sufrieron por cuenta del
conflicto.

Desde el inicio de su mandato la Comisión ha recopilado una gran diversidad de voces que incluye víctimas, responsables, miembros de la Fuerza Pública, empresarios y demás actores y sectores que estuvieron relacionados directa e indirectamente con las hostilidades. Los campesinos son quienes mayor cantidad de relatos han brindado, seguido de las comunidades afrocolombianas e indígenas.

El esclarecimiento colectivo de la verdad ha sido posible gracias al despliegue territorial de la Comisión, que se materializó con 22 sedes regionales y territoriales conocidas como Casas de la Verdad, que fueron espacios donde se permitió a los ciudadanos acercarse para conocer la labor de la entidad, dar sus testimonios de cara a la construcción del informe final y converger con otros actores en iniciativas de construcción de paz.

Personas y organizaciones de todos los rincones han aportado, además, a la tarea histórica de la Comisión mediante 1.171 informes y 631 casos documentados de violaciones de derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, que ayudarán a entender los contextos en los que se han dado estos hechos.
Otros espacios en los que la Comisión ha hecho posible que la sociedad civil aporte a la comprensión del por qué del conflicto han sido las Contribuciones a la Verdad, los Encuentros por la Verdad, los Diálogos para la No Repetición y los Espacios de Escucha.

– Contribuciones a la Verdad

Son encuentros a los que han acudido voluntariamente: los cinco expresidentes vivos en el país; los exjefes de las desaparecidas FARC-EP y de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); exintegrantes del M-19, entre otros otros actores o testigos de excepción para aportar a la comprensión del porqué de lo que nos ha pasado. Encuentre todas las contribuciones aquí.

– Encuentros por la Verdad

En estos espacios se ha dignificado a las víctimas y a las comunidades, que han contado las afectaciones sufridas y sus formas de resiliencia. También han permitido el reconocimiento de responsabilidades por parte de quienes directa o indirectamente causaron daño a la dignidad de las personas y les negaron sus derechos fundamentales,
entre ellos el derecho a la vida.

Se han realizado 14 de estos encuentros nacionales, en los que se han reconocido la dignidad y los impactos diferenciados del conflicto en: las mujeres y personas LGBTI víctimas de violencias sexuales; las mujeres que buscan personas desaparecidas y sus familiares; niños, niñas y adolescentes; la población campesina; los pueblos indígenas, con especial atención en aquellos en situación y riesgo de exterminio físico y cultural; las comunidades negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales; trabajadores y trabajadoras de la salud y otros actores de la sociedad civil que, en medio de los enfrentamientos armados, han cuidado la vida; las personas en el exilio; estudiantes, profesores y trabajadores de universidades que sufrieron estigmatización, tortura y otros graves delitos; las víctimas de ejecuciones extrajudiciales y de secuestro.

– Diálogos para la No Continuidad y la No Repetición

Iniciaron en 2019. Han permitido a habitantes de los departamentos más afectados contar de primera mano por qué la violencia persiste tras cinco años de la firma del Acuerdo de Paz.

En estos escenarios se han abordado temas como la victimización de líderes sociales y los factores de persistencia de la guerra en territorios de comunidades étnicas y en regiones como el Bajo Atrato y Urabá, el Catatumbo, el Bajo Cauca Antioqueño o departamentos como Cauca, entre otros, donde han coincidido por años el narcotráfico, la presencia diferenciada del Estado, la desigualdad en el uso y tenencia de la tierra y la presencia de grupos armados. En 2021, los diálogos avanzaron en plantear 350 recomendaciones que dejará la Comisión, como parte de su legado, para contribuir a que no se repitan los hechos dolorosos que ha conocido el país y a promover el diálogo y la convivencia. Conozca las principales conclusiones del Diálogo Nacional para la No Repetición, realizado en octubre del año anterior.

– Espacios de Escucha

Son una iniciativa que ha permitido a las víctimas contar sus historias y contribuir a la construcción de una narrativa del conflicto a partir del reconocimiento de responsabilidades históricas y éticas de quienes han participado directa o indirectamente en él.

La Comisión ha escuchado los relatos de víctimas que hacen o hicieron parte de la Fuerza Pública, a las comunidades de fe y LGBTI, a actores de la política, del empresariado, del sector universitario, así como a periodistas, organizaciones de víctimas, población con discapacidad y a niños, niñas y jóvenes, entre otros. Sus testimonios han permitido dar cuenta de la complejidad de la violencia y sus impactos.

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