Vía libre al puerto de graneles líquidos en playas de Santa Marta, Anla otorgó licencia ambiental

Puerto de las Américas. Foto Youtube

El puerto de las Américas, propiedad de un poderoso grupo económico colombiano, ya tiene el aval para construir la  infraestructura portuaria para el cargue y descargue de graneles líquidos (aceite de palma, hidrocarburos, petroleo y sus derivados) en la playa de Santa Marta, en la parte posterior entre el Terminal Mariimo y el Emisario Submarino, específicamente en el punto conocido como punta voladero, de parte de la  Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, que les autorizó la modificación de la licencia ambiental.

Grupo de Tagangueros protestan por la decisión

La protesta de un grupo de ciudadanos del balneario de Taganga, no tuvo eco en la entidad nacional, mucho menos en la Distrital, Departamento Administrativo del Medio Ambiente (Dadma), que en el 2007 le había otorgado la licencia, inicialmente al Terminal de Graneles Líquidos del Caribe S.A Terlica, que a su vez cedió todos los derechos y obligaciones de la licencia ambiental a la Sociedad Portuaria Las Américas.

Este proyecto que estima una inversión de 12 millones de dólares persigue la expansión de la industria del aceite de palma en el departamento del Magdalena- uno de los mas pobres de Colombia- e impone una visión de desarrollo aún a costa de visiones ancestrales del buen vivir y de prácticas colectivas de gestión del territorio.

La nueva medida, otorgada por la ANLA,  está contemplada en la resolución 00178 del 12 de febrero de 2018, yestablece una serie de obligaciones a la Sociedad Portuaria de las Américas que van desde un estricto cumplimiento al Plan de Manejo Ambiental hasta el reporte periódico de actividades en cada una de las fases del proyecto.

Las obras

Las obras contemplan la construcción de un muelle en el que atracarán buques de hasta 50 mil toneladas y tiene como objetivo priorizar el descargue de gráneles líquidos, entre ellos aceites vegetales y derivados, crudos de palma, aceite de palmiste, estearinas, aceite de soya, ácidos grasosos, petróleo crudo, bases de lubricantes, diesel y nafta, entre otros.

Durante el proceso de evaluación de la solicitud de modificación de la licencia, la ANLA solicitó pronunciamientos a la Dirección de Asuntos Marinos, Costeros y Recursos Acuáticos. Damcra; a Invemar sobre los ecosistemas sensibles (lagunas costeras, manglares, praderas de fanerógamas, arrecifes rocosos y coralinos, zonas de surgencia y fondos sedimentarios, entre otros) que se puedan presentar dentro del área de influencia del proyecto; a Corpomag sobre lagunas costeras, manglares, praderas de fanerógamas, arrecifes rocosos y carolinos, entre otros; y a la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) sobre las actividades pesqueras en el área.

Igualmente, en octubre de 2017 la ANLA solicitó a la empresa información adicional y en diciembre la Sociedad Portuaria de Las Américas radicó el complemento al Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

En este complemento se menciona que los estimados de carga de granel líquido para el proyecto son volúmenes aproximados de 550.000 toneladas por año, los cuales están condicionados al comportamiento de la demanda del mercado.

“A partir del volumen proyectado de carga, se estima el atraque de dos buques por semana”, señala el estudio.

Entre las obras de infraestructura figuran la construirá de una plataforma principal o muelle de 75 metros de longitud y 24 metros de ancho; la ubicación de 2 brazos de carga, tanque de recolección de derrames y equipo necesario para la atención de contingencias; la construcción de una pasarela para la conexión del muelle con la zona privada adyacente de Servicios; y un rack de tuberías que permitirán el cargue y descargue de los buques.

Según la resolución, la empresa está obligada a incorporar un manejo especial para el manejo de los residuos que se consideren como peligrosos y no podrán ser mezclados con ningún otro tipo de deshechos. De esta manera, habrá un lugar especial para disponer de los mismos y se deberá contar con un tercero que tenga autorización por parte de la autoridad ambiental competente para su correcta disposición final.

Por otro lado, no se contemplan zonas de dragado; la sociedad menciona que los buques típicos y de diseño 50.000 DWT (toneladas de peso muerto) necesitarían 15.8 metros de profundidad de agua desde el nivel de baja mar para poder navegar o atracar en un puerto.

Así las cosas, las profundidades determinadas y escogidas para el proyecto en el muelle de atraque oscilan entre los 17 metros y 20 metros dictados por la ubicación del muelle. Al verificar la batimetría enviada por la sociedad portuaria, se indica que efectivamente no se requieren actividades de dragado.

No obstante, señala el acto administrativo, se deberán realizar batimetrías semestrales con el fin de verificar cambios en el fondo marino.

Adicionalmente, la sociedad portuaria, menciona que para el desarrollo del proyecto no se generarán sobrantes de excavación ni escombros y, por lo tanto, el proyecto no contempla ningún tipo de zona de disposición de material sobrante.

Es de anotar, que, durante la etapa de evaluación, la ANLA verificó que existe conocimiento entre los actores sociales del área de influencia respecto a la solicitud de modificación de la licencia ambiental a través de la socialización, caracterización y de identificación de impactos del proyecto.

Sin embargo, se precisa que, si en la etapa de construcción y operación de la obra la actividad pesquera artesanal se llega a ver afectada por las obras o actividades propias del desarrollo del proyecto, la empresa deberá implementar las medidas de manejo necesarias para mitigar o compensar dichos impactos.

Preocupación de los pescadores

En el año 2008, tan solo un año después de otorgada esta licencia ambiental, la empresa TERLICA fue responsable del derrame de 89 toneladas de aceite vegetal que tuvo un efecto devastador en el ecosistema marino y en las comunidades de pescadores. El daño fue catalogado por el Instituto de Investigaciones Marinas -INVEMAR- como grave, e implicó la muerte de colonias enteras de coral, cambios en la estructura y composición biológica de comunidades algales y afectaciones  sobre el ecosistema del litoral rocoso de la bahía de Taganga reflejado en la muerte de especies animales que habitan este ecosistema.

Por este delito la empresa fue sancionada, sin embargo de acuerdo al auto 1240 de 213 de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, la empresa no ha cumplido con las sanciones impuestas

De ahí surge la preocupación de los habitantes y pescadores del corregimiento de Taganga, por eso, con protestas y marchas intentaron frenar la licencia, ahora anunciaron que procederán a los mecanismos legales a los que haya lugar para seguir defendiendo su

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