En segunda vuelta decisión de candidatos y partidos definen el futuro

Palacio de Nariño, sede de la Presidencia de la República de Colombia. Foto: hbs.noticias.

Editorial| Periódico Digital www.deracamandaca.com|

El día anhelado llegó, los colombianos votaron y los resultados favorecieron a los candidatos Iván Duque Márquez del Partido Centro Democrático, quien alcanzó un respaldo de 7‘567.448 votos y Gustavo Petro Urrego, del Movimiento Progresistas quien logró el apoyo de 4‘850.549 colombianos, ambos se enfrentaran nuevamente el próximo 17 de junio en una segunda elección en la que el país elegirá al nuevo presidente de la República.

Ambos candidatos representan posiciones políticas y económicas claramente opuestas, situación que nuevamente pone a los colombianos en una encrucijada, la de decidir cuál de las dos opciones le conviene más al futuro del país.

En este panorama de polarización, los votos de los candidatos que perdieron en las elecciones presidenciales del domingo y sus respectivos partidos, aparecen como los llamados a decidir o inclinar de alguna manera la balanza de lo que será la segunda vuelta presidencial.

En ese escenario, en el plano de la estrategia política electoral, la decisión de apoyo que tomen Sergio Fajardo, Germán Vargas y Humberto de la Calle Lombana, será crucial para determinar el rumbo de las campañas de Duque y Petro.

Desde varios sectores políticos, económicos, religiosos y sociales, las cábalas y las predicciones sobre las decisiones que tomaran estos excandidatos presidenciales y los partidos a los que pertenecen, están a la orden del día, y cada analista considera tener la verdad y la razón sobre el tema.

Muchas son las razones que cada uno esgrime para defender su predicción de apoyo y muchas las discusiones y controversias que genera entre uno y otro seguidor el vaticinar cual será el respaldo de uno u otro; sin embargo, me parece interesante analizar esas decisiones partidarias y personales desde la perspectiva que presentan los grandes desafíos que debe enfrentar el país: la paz, la corrupción y el desarrollo económico.

Si nos guiamos por ejemplo por la consecución de la paz, entendida ésta como la desaparición de las guerrillas mediante diálogos y acuerdos de paz, en el caso de Germán Vargas Lleras y su partido Cambio Radical no hay mucho análisis que realizar y obviamente su apoyo será para Iván Duque, ambos han manifestado la intención de hacerle modificaciones al Acuerdo de Paz firmado por las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos.

En el caso de Humberto de la Calle Lombana, en el plano de la búsqueda de la paz con los grupos guerrilleros, su decisión de apoyo debería ser indudablemente para Gustavo Petro, porque ambos como candidatos han defendido el Acuerdo de Paz del gobierno con las Farc, señalando incluso que Duque y su jefe político Álvaro Uribe, no buscan modificarlo en algunos aspectos, sino acabarlo.

Sin embargo, no se puede afirmar con tanta certeza que el Partido Liberal, colectividad que avaló la candidatura de De la Calle y hasta el momento ha respaldado el Acuerdo de Paz con las Farc, decida lo mismo; ya que, en el juego de ganar el poder político y económico, ya muy poco cuentan las convicciones y las filosofías de los partidos.

En el caso de Sergio Fajardo, la cosa no esta tan clara porque como candidato invitó a los colombianos a no polarizarse entre la izquierda y la derecha y optar por la propuesta de centro que él enarbolaba; sin embargo, en el tema de los Acuerdos de Paz  al igual que Humberto De la Calle Lombana, defendió la no modificación de lo acordado por considerar que hacerlo pondría en riesgo la paz alcanzada hasta el momento.

Sin embargo, Fajardo condicionó su apoyo a lo que decidan los partidos de la Coalición Colombia que lo acompañaron en su candidatura; en ese orden de ideas y en atención a lo que ha sido la posición del Polo Democrático y la Alianza Verde con el proceso de paz, lo más seguro es que el respaldo sea para Petro, pero en las toldas de ambas colectividades hay miembros que no tragan al candidato de la Colombia Humana, situación que no garantiza que la decisión sea plena a su favor, o simplemente dejen en libertad a sus electores para votar en la segunda vuelta.

A propósito de posiciones a medias tintas, el Partido de la Unidad Nacional o Partido de la U, que no tuvo candidato a la presidencia y apoyo la candidatura de German Vargas Lleras, opto por dejar en libertad para votar a sus miembros y electores en las elecciones de la segunda vuelta, aunque su salomónicamente condicionaron esa libertad de voto a la defensa de los acuerdos de Paz.

Igual ejercicio podríamos hacer con temas como la corrupción y la visión económica de desarrollo que tienen los candidatos ganadores y como se alinearían para la segunda vuelta presidencial los partidos y los candidatos que se quedaron en el camino en el pasado domingo.

Sin embargo, elijan a quienes elijan acompañar lo importante es que asuman una posición clara y definida frente al futuro y progreso de Colombia, no se entendería que solo hasta el domingo les interesaba resolver los problemas del país y ahora ya no; después de repetir hasta el cansancio que lucharían a brazo partido por la salvación de Colombia.

No se entendería que después de decir a los cuatro vientos que la nación debe desarrollarse muy a pesar de sus diferencias sobre la base de la convivencia, la justicia social y la paz, ahora decidan apartarse, dejando todo a la deriva y hacer la de Poncio Piloto, lavarse las manos y dejar en libertad de votar a quienes esperan de sus líderes esa posición clara y definida, esa decisión, esa luz que podría orientar el curso que debe tomar el país hacía el futuro, en lo político, en lo económico y en lo social.

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