El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente: Apoyamos sin contaminación por plásticos

Foto David Clode

El Día Mundial del Medio Ambiente es la fecha más importante en el calendario oficial de las Naciones Unidas para fomentar la conciencia y la acción global a favor de la protección del medio ambiente. Desde 1974, este día se ha convertido en una plataforma global de alcance público, ampliamente celebrado en más de 100 países.

La campaña en 2018 a nivel mundial

“#SinContaminaciónPorPlásticos”, el tema del Día Mundial del Medio Ambiente 2018, es un llamado a la acción para que enfrentemos juntos uno de los desafíos ambientales más importantes de nuestro tiempo. El tema nos invita a considerar qué cambios podemos hacer en nuestra vida diaria para reducir la pesada carga que implica la contaminación por plásticos para la naturaleza, la vida silvestre y nuestra propia salud. Si bien el plástico tiene muchos usos valiosos, nos hemos vuelto dependientes del plástico de un solo uso o desechable, con graves consecuencias ambientales. En el Día Mundial del Medio Ambiente, vamos a involucrar a socios de todos los rincones del mundo para crear conciencia e inspirar un movimiento global que acabe para siempre con la contaminación por plásticos.

Un llamado a las industrias y gobiernos a la innovación para salir del modelo de obsolescencia programada

El modelo lineal de obsolescencia planificada, en el que los artículos están diseñados para desecharse inmediatamente después del uso, debe finalizar.  Los fabricantes deben responsabilizarse por todo el ciclo de vida de sus productos de consumo. Al mismo tiempo, Naciones Unidas promueve que aquellas compañías que adopten activamente su responsabilidad social deberían ser recompensadas por pasar a un modelo más circular de diseño y producción, lo que incentivaría aún más a otras compañías a hacer lo mismo.

El Día Mundial del Medio Ambiente hace un llamado a los gobiernos a liderar la transición hacia una nueva economía del plástico promulgando políticas que impulsen un modelo más circular de diseño y producción de este material, y leyes que frenen la producción y el uso de los innecesarios plásticos desechables. Invita al sector privado a innovar, adoptando modelos comerciales que reduzcan el impacto de sus productos en las partes finales de la cadena de suministro. Hace un

llamado a todos los fabricantes de plásticos a que se responsabilicen de la contaminación que causan sus productos en la actualidad y realicen inversiones inmediatas en diseños sostenibles. Más compañías deben comprometerse a que sus empaques sean 100% reusables, reciclables o aptos para el compostaje para el año 2025 y proponerse metas ambiciosas para el uso del contenido reciclado post-consumo.

En Parques Nacionales convocamos este día también a los ciudadanos para actuar como consumidores informados; exigiendo productos sostenibles y adoptando hábitos sensatos en nuestras propias vidas. Los consumidores podemos ejercer nuestro poder de compra y rechazar los plásticos de un solo uso.

 

Una larga historia que debe llegar a su final

La historia del plástico es larga y compleja. Desde los primeros ensayos con la resina Castilla elástica en 1600 cuando las culturas antiguas mesoamericanas procesaron por primera vez el caucho natural, hasta la década de 1950 cuando se comenzaron a desarrollar las botellas de plástico; el desarrollo de este material ha representado un dilema entre la innovación humana y el bienestar de sus consumidores y el medio ambiente.

Investigaciones médicas avaladas por la Organización Mundial de la Salud y prestigiosos departamentos de investigación médica de diversas universidades, demuestran los riesgos potenciales del uso de plástico para el sistema endocrino, el encargado de secretar hormonas en nuestro cuerpo, así como para la calidad de las células reproductoras masculinas y el desarrollo de distintos tipos de cáncer. No obstante, a pesar de que los efectos en la salud humana continúan siendo debatidos hoy en día, los efectos del plástico en la naturaleza son indiscutibles. Más allá de las imágenes de animales atrapados en distintos productos de plástico que nos conmueven por la brutalidad de su contenido, esta es solo una facción del problema. El plástico es un material que el planeta no puede digerir y que tarda cientos de años en descomponerse en el medio ambiente (hasta 1.000 años según el tipo de plástico).

La producción global de plástico aumentó 50% entre 2002 y 2013, cuando pasó de 204 a 299 millones de toneladas al año y se estima que llegue a 500 millones de toneladas en 2020. De estos millones de toneladas, el río Amazonas transporta en su cauce 38.700 toneladas y, en el caso particular de Colombia, el río Magdalena es el número 15 en la lista de los 20 más contaminantes del mundo: vierte al Atlántico 16.700 toneladas de plástico cada año. Es así como volvemos nuevamente a hablar de un problema sobre la salud humana, teniendo en cuenta que el agua que bebemos y con la que nos bañamos está contaminada de microplásticos que entran a nuestros cuerpos.

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