Adiós a Rafael Castro: el Trotamundo de la provincia

Por: Edgar Salas Ballestero|

Edgar Salas

Febrero, en especial en sus dos primeras semanas es un mes muy significativo para el periodismo de Santa Marta, la expectativa de que llegue el 9 para conmemorar nuestro día nacional en honor a la publicación del periódico bogotano “Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá” el nueve de febrero de 1791.

Pero, aparte de esta celebración desde hace muchos años como gremio y en especial una generación de periodistas, recordamos con alegría el cumpleaños de nacimiento el 4 de febrero de Raúl Caballero Rolón, el veterano comunicador de Radio Magdalena, el 5 nace Johanna Romero, la colega jefa de comunicaciones de la Quinta de San Pedro Alejandrino, yo también nací un 5, y el mismo 9 recordamos el cumpleaños del maestro José Ponce Obispo.  

Rafael Castro

Como se nota, febrero es un mes de celebraciones, pero sin duda que el año 2019, nos deparó una nueva historia esa que señala una línea invisible, muy delgada, entre la vida y la muerte.

Mientras recibía el pasado cinco de febrero emocionantes, agradables, cálidos y amorosos mensajes de felicitación, cuando caía la tarde, también supimos que Rafael Castro Peinado se desplomaba en el piso en plena fila de una entidad bancaria, muriendo minutos después, su corazón había dejado de palpitar.  Fue sepultado el siete y mientras llorábamos su partida se conoció de la muerte la madre del colega Juan Alberto Guzmán, doña Olga Maciel de Guzmán, ha partido al lado del señor y horas después se conocía del fallecimiento de la madre de la periodista jefa de prensa de la corporación Corpamag, Angelina García Aycardi, sin duda un febrero de luto para el periodismo local y regional.

En medio de todas estas tristezas, sin embargo, he querido escribir para que en honor del periodismo quede presente un sentido homenaje a esas madres que nos dieron a sus buenos hijos para este el mejor oficio de la humanidad y sin duda para señalar que Rafa Castro como todos le llamábamos, fue un verdadero icono del periodismo, no solo del departamento, sino del Caribe.

Hace ya más de 20 años se apareció por Santa Marta, y sin duda que genero amores y sin sabores por su personalidad, pero luego cuando se le conocía lo que había en todo el sentido de la palabra, era un hombre bueno, un trabajador incansable y un icono de la prensa escrita a quien solo en esta fase de la muerte, se le reconocería todo lo que aportó a la profesión.

Quise preguntar a varios de sus colegas de cómo definir a Rafael Castro, y no por muerto, sino por señor, las respuestas de cada uno, definen como una radiografía exacta de quien fue.

Un caballero dijo José Navarro, un luchador expresó Luis Fernando Iguaran, un gran amigo, señalo Luz Helena Acosta, un emprendedor, comentó Ramón Campo González, un progresista agregó Wilman De León, el periodista de los pueblos dijo Cecilia Vives. Un gran ejemplo para las nuevas generaciones del periodismo. Sentenció Agustín Iguarán González.

Y es que Rafael Castro junto a su compañera de vida, nuestra queridaJosefita Orozco, a través de su periódico, El Vocero de la Provincia, enseñaron en la capital, el valor fundamental de los pueblos, nos llevaron a los más recónditos lugares del ancho Magdalena a conocer las noticias nunca vistas, jamás escuchadas y en absoluto valoradas.

Gracias a Rafael Castro, el ganadero, el gerente, el periodista o el campesino, como quisieran decir por cariño o despectivamente y a su medio, vivimos la otra cara de la noticia, esa que está más allá del  puente Toribio, nos enteramos que existen pueblos de nombres macondianos como Menchiquejo, Tiogollo,  Cantallar o Playón de Orozco, que políticos corruptos  hacían de las suyas en Pivijay, Concordia o Plato y el Vocero los denunció  o que grandes fiestas se celebraron en El Banco, Santana o San Sebastián y la gente se vio   reflejada en las  páginas del periódico, su periódico.

Con la partida de Rafael Castro Peinado, sin duda que se va un hombre que hizo del periodismo su mejor acto de vida, llovió, relampagueo, tronó, los caminos se volvieron de herradura, se cerraron muchas puertas. Pero Rafa en su campero llegó hasta el infinito del Magdalena con su información fresca, picante, inteligente y documentada.

Paz en la tumba de Rafael Castro, para mí un verdadero “Trotamundo” del periodismo de Provincia

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