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En Santa Marta, el mandato popular se respeta

La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes.  Winston Churchill

Por Ricardo Villa Sánchez|

Ricardo-Villa

Preocupante situación en Santa Marta con el rumor ─¿fake news?─ de que el presidente designaría a un funcionario de su gobierno, mientras se surte el trámite de la terna que concomitante a la medida que le impusieron al alcalde electo Rafael Martínez, envió el grupo significativo de ciudadanos Fuerza Ciudadana, que, en las pasadas elecciones locales, logró la continuidad en el gobierno Distrital.

Desde todas las miradas, sería un momento similar a lo que ocurrió con la suspensión de Gustavo Petro, en Bogotá Humana, cuando impusieron a Rafael Pardo o en el Magdalena, en tiempos del encargo en la Gobernación del finado general Bonnet, o ahora en San Andrés con el gobernador militar, que, en medio de protestas, entre la población raizal, posesionaron como el tercer gobernador encargado de la isla, en los últimos seis meses.

La estrategia está clara, tipo golpe blando, se pone a rodar un rumor que se ha convertido en una bola de nieve: los medios al servicio de la chiva, sin verificar fuentes o si era una posición oficial, lo difunden y destacan; las redes sociales a punto de estallar; los líderes locales de la oposición, empiezan a dar por hecho la distracción y piden cambio de gabinete; el gobierno nacional, guarda silencio; las fuerzas alternativas que respaldan la administración, entran en asamblea permanente; el gobierno local, cierra filas y se pronuncia. Mientras se le mide el aceite a la presión local, desde la fría planeación de escritorio en la capital, el territorio está que arde.

En ese marco, es posible que se abra un abanico de posibilidades. Puede que el presidente acepte la terna, designando a un alcalde distrital de Fuerza Ciudadana, como se lo ordena la Constitución y de acuerdo con los principios de autonomía de las entidades territoriales y del voto programático; puede que rechace la terna o la objete y devuelva; puede que mientras esto se surte, encargue al funcionario que está sonando o puede que salga con una sorpresa y nombre a un miembro del actual gabinete Distrital, como lo hizo con el actual gobernador encargado del departamento de la Guajira, mientras, se presume, revisa el cumplimiento de los requisitos de quienes allá se ternaron, para proceder al nombramiento en encargo de uno de éstos y, así, concluir la designación temporal del otro funcionario. Una enredada madeja que sólo es la punta del iceberg.

Puede que, en Santa Marta, esto lo dilaten hasta el final del gobierno o mientras entra en vigencia la ley de garantías electorales, para asfixiar el cierre del período local. Puede que la intención sea desestabilizar a la administración y producir una sensación de desgobierno, para que esto sea clave en la elección del nuevo mandatorio local. Es un año electoral. Pero, la pita no se alarga tanto, como para usurpar el mandato popular, amilanando a sus contradictores con su interpretación elástica de las leyes.

Ojalá el Presidente reflexione, para que, en cumplimiento de la constitución y las leyes, nombre a alguno de los ternados. Mientras esto ocurre, la ciudadanía debe estar alerta, y sin afligirse ni aflojarse, exigir valer sus derechos políticos, sin olvidar, también, pedir las garantías del debido proceso, y pronta libertad del alcalde electo. En ese escenario, es clave el respaldo, a flor de piel, en la movilización social de los distintos sectores democráticos, tanto en el ámbito nacional como internacional, en resistencia civil pacífica, en solidaridad y control social, así como también, en consecuencia, es el momento de poner a mover, desde el control político, a la bancada alternativa. Al tiempo que el gobierno Distrital, debe seguir gobernando, con eficacia, en acatamiento del Plan de desarrollo y del mandato popular, que los eligió, con la mayor votación de toda la historia en Santa Marta. La democracia no se personaliza, pero, remember, cuando atentan contra sus principios, es contra toda la ciudadanía.

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