ColumnistasSociales

¡Ángeles Y Brujas!

Por: Edgar Caballero Elías|

El origen de la fiesta del 31 de octubre, de acuerdo a los muchos trabajos realizados por parte de algunos investigadores, es un poco confuso, se dice que se remonta a dos mil cuatrocientos años atrás, cuando las tribus celtas, considerados los “filósofos naturales” que enseñaban la inmortalidad era una especie de casta intocable, podían hacer sacrificios, consultar a los dioses, etc., localizadas en lo que hoy conocemos como Irlanda y Gran Bretaña y posiblemente otros territorios europeos, hacían unas grandes fiestas durante el año, especialmente el 2 de noviembre, día de los muertos, propicia para ellos para comunicarse con los espíritus precedida por sacerdotes que practicaban la brujería y la hechicería y por las mujeres más viejas y sabias, denominadas brujas.

Esta festividad de origen celta más importante del periodo pagano en Europa donde los pueblos antiguos profesaban o enseñaban  y obligaban a vivir toda la vida en una órden religiosa antes su conversión al cristianismo en la que la noche del 31 de octubre al 1º de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, comenzaba con los meses de octubre y noviembre.  En la mitología celta ellos fueron los que patrocinaban las Fiestas de los Muertos, y se describe esta festividad, como una comunicación con los espíritus de los difuntos que en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos.  Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que se convirtió en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.

Al pasar los años y los cambios culturales esta tradición se fue deformando.  Los ingleses la llevaron a Estados Unidos donde recibe el nombre de Halloween (en español “Víspera de todos los Santos”, también conocido como “Noche de Brujas”, “Noche de Muertos”  o “Noche de Víspera de Difuntos”) festividad que los gringos crearon  y le añadieron calabazas como símbolo principal para que los niños se disfrazaran de brujas, hadas, héroes o villanos y pidieran, de casa en casa, dulces, postres y galletas, coreando “Triqui, Triqui Halloween”, que viene de las palabras “Trick or Treak” y significa me das un dulce o te hago una maldad o una magia.  Después esta fiesta se extendió y popularizó por todo el mundo, donde cada cultura  le imprimió su huella con características propias de acuerdo a sus tradiciones.

Llegó a Colombia como la “Fiesta de los Niños “ o de “los angelitos”, tradición muy nuestra que termina al amanecer del primero de noviembre día de los Santos, en el calendario católico, que rinde homenaje a la inocencia y alegría de los niños cuando ese día inmancablemente en grupos desde las primeras horas de la mañana y muertos de la risa, salían con la algarabía de siempre por el vecindario vestidos de angelitos luciendo disfraces propios de su edad llamando a las puertas de las personas y familias receptivas pidiendo al ritmo del sonsonete popular  …!Ángeles somos del cielo venimos, pidiendo limosnas pa’ nosotros mismos!, entrando en una sola alegría colectiva cuando abrían las puertas y celebraban sus gracias dándoles a los pelaos la tradicional varita de caña, que muchos de ustedes recordaran, más dulces, confituras de toda clase, pirulís, etc., y una que otra moneda para la alcancía de barro típica y popular tan de moda entonces.  Contentos con los regalos, conservitas de leche, melcochas y demás, en agradecimiento los niños le cantaban el estribillo que simbolizaba esta fiesta infantil: “En esta casa de rosas, donde viven las hermosas”… pero donde pedían y eran recibidos de mal humor  fastidiados con las bromas de la patota, que no correspondían o no recibían nada de ellos o le daban cualquier pichurria, se alejaban contrariados cantándoles en la acera el otro estribillo: “!Esta casa es de espinas, donde viven las mezquinas!”, o “!Esta casa es de agujas donde viven todas las brujas!”, o también esta otra “!Esta casa es de ají, donde viven las cujís!”.

Hoy poco o nada queda de aquella tradición folclórica que prácticamente ha pasado ya a la historia esta festividad, una de las tradiciones más nobles entre las costumbres y rondas infantiles de antaño. La promoción a nivel comercial de la fiesta extranjera de las brujas con todo el escándalo de su gozadera, pelotera, zafarrancho infernal tiene más importancia.  Ahora el relajo de moda es el estribillo maricón… “Halloween!… ¡Halloween!… ¡Triki, triki… triki, tra!… ¡Ya está!.  Como bien lo anota don Alfredo de la Espriella en su libro “Dimes y Diretes”.

Esta fiesta de “Halloween” llamada de los brujos, que no es un ritual de satanismo, hechicería ni nada semejante, definitivamente cogió fuerzas.  El hechizo del disfraz y de ese jolgorio festejado la noche del 31 de octubre en honor a los niños, se convirtió ya en una celebración incrédula, supersticiosa, de grandes proyecciones con bailes y disfraces de toda clase, que no tienen nada que ver con los niños y “los angelitos”, y a nivel, no ya de casa o familia, sino de clubs, discotecas o restaurantes la noche de las brujas o el “Halloween” se ha institucionalizado.  Y, cuando es peor, no es ya de niños sino de viejos achacarados que se han apropiado de esa fiesta con toda la teatralidad del caso, disfrazándandose de Drácula, Frankestein, monstruos asesinos y de cuanta vaina rara mas, dejando la ingenuidad a un lado, imponiendo lo cursi y lo ideológicamente repelente contrario a nuestras tradiciones respetables.

Ciertamente hoy se acostumbra a salir por las noches con los niños más pequeños disfrazados a pedir dulces y cantando, y para ellos también se hacen fiestas, aunque durante el día.  Pero el 31 de octubre es la noche de los dulces, donde ese día desde muy temprano, los niños tocan a la puerta en nombre de los ángeles.  Así que dejémosles esa fiesta a ellos, y dejemos, también, que los niños sean niños  y llenen con su inocencia y alegría los momentos que le producen felicidad.

Síganos en Twitter: @deracamandaca

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Back to top button
Close
Close