6 microhábitos para transitar el nuevo año con mayor energía y equilibrio

El inicio de un nuevo año suele estar acompañado de propósitos relacionados con la salud, el autocuidado y el bienestar. Sin embargo, para muchas personas, las metas ambiciosas y los cambios drásticos tienden a abandonarse en pocas semanas, especialmente en contextos de alta exigencia laboral, estrés y escaso tiempo disponible para el cuidado personal.
En Colombia, el 66,3 % de la población ha manifestado haber enfrentado algún problema de salud mental a lo largo de su vida, según una encuesta del Ministerio de Salud y Protección Social. A esto se suma que el 44,5 % identifica el hogar como el espacio donde con mayor frecuencia se presentan este tipo de afectaciones, lo que evidencia el impacto que los entornos cotidianos tienen sobre el bienestar emocional.
En este contexto, los microhábitos son una alternativa accesible y beneficiosa, basada en la repetición constante de acciones simples que no requieren cambios radicales y que, con el tiempo, contribuyen a construir bienestar y mejorar la calidad de vida. Además, facilitan la incorporación de elecciones saludables sin generar culpa ni imponer exigencias difíciles de sostener.
“Los gestos diarios son efectivos porque reducen la resistencia al cambio. Al elegir acciones breves y concretas, como detenernos un momento para reconocer lo que pensamos, sentimos o estamos atravesando, le demostramos al cerebro que el autocuidado es posible y puede integrarse de manera natural en la rutina diaria, incluso en contextos personales complejos”, explica Sergio Nicolás Parra, pedagogo de Bienestar y Armonía de la Escuela de Capacitación de Compensar.
En este contexto, el experto comparte 6 microhábitos orientados a tener un nuevo año con mayor energía y equilibrio:
- Respirar conscientemente durante un minuto: inhalar y exhalar con atención plena ayuda a reducir la tensión y a recuperar la calma en momentos de estrés.
- Incorporar pausas breves de movimiento: estirarse, levantarse de la silla o caminar durante dos minutos favorece la circulación y disminuye la carga física del sedentarismo.
- Hidratarse con atención: beber agua de forma consciente contribuye al bienestar físico y refuerza la conexión con el cuerpo.
- Hacer un chequeo emocional diario: dedicar un minuto a identificar las emociones permite reconocer necesidades emocionales y prevenir el desgaste mental.
- Desconectarse brevemente de las pantallas: apartar la vista del celular o el computador durante algunos segundos reduce la fatiga visual y mental acumulada.
- Soltar la perfección: plantear metas realistas y acordes a la vida diaria, desde la flexibilidad y la autocompasión, reduce la frustración y facilita su adopción sin desmotivación o culpa.
“Más allá de listas extensas de propósitos, los microhábitos permiten entender el bienestar como la suma de pequeñas decisiones cotidianas que nos ayudan a ser más amables con nosotros mismos. Para empezar, basta preguntarse qué se necesita en este momento de la vida, por ejemplo, más calma, más energía, más conexión o más orden, y elegir una acción mínima vinculada a la rutina. No se trata de sumar tareas, sino de transformar lo que ya existe en pequeños rituales de conciencia que permitan que 2026 sea un año de cambios posibles y duraderos”, concluye Sergio Nicolás Parra, pedagogo de Bienestar y Armonía de la Escuela de Capacitación de Compensar.



