En defensa de la soberanía de Venezuela, la paz y la autodeterminación de América Latina
Hoy es Venezuela y su petróleo; mañana puede ser cualquier país que se niegue a someterse. La lógica imperial no amenaza solo a una nación: pone en riesgo la soberanía, la estabilidad y la dignidad de toda América Latina y el Caribe.
El movimiento Fuerza Ciudadana y su fundador, Carlos Caicedo Omar, condenan de manera categórica el ataque militar perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra el territorio y la población de la República Bolivariana de Venezuela, así como el secuestro de su presidente. Estas acciones, ejecutadas contra zonas civiles y militares en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, constituyen una grave violación del derecho internacional y de los principios que rigen la convivencia entre las naciones.
Este hecho no es aislado ni puede presentarse como un conflicto bilateral. Representa una amenaza directa a la soberanía de los Estados, al principio de autodeterminación de los pueblos y a la paz regional. Cuando se agrede a un país de nuestra región, se compromete la seguridad colectiva de toda América Latina.
La agresión contra Venezuela vulnera de manera flagrante la Carta de las Naciones
Unidas, en particular sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía de los
Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Normalizar este tipo de intervenciones abre la puerta a que cualquier nación latinoamericana sea sometida mañana bajo los
mismos pretextos.
Nuestra región conoce demasiado bien las consecuencias de la injerencia extranjera:
fragmentación, violencia, dependencia y saqueo de sus recursos. Como ocurrió en Irak y Libia bajo falsos argumentos humanitarios, en el caso venezolano el objetivo real no es la democracia ni la defensa de los derechos humanos, sino el control de recursos estratégicos, en especial el petróleo y los minerales.
Fuerza Ciudadana expresa su plena solidaridad con el pueblo venezolano y respalda las acciones diplomáticas anunciadas por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en particular la convocatoria urgente de la OEA y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Colombia debe asumir una posición firme, clara y sin ambigüedades en defensa del derecho internacional, la soberanía de los pueblos y la paz regional.
Pero la condena no es suficiente. Colombia está llamada a ejercer liderazgo. Debe
impulsar una salida política regional, promover una cumbre extraordinaria latinoamericana por la paz y dejar claro ante la comunidad internacional que su territorio no será plataforma de guerra contra ningún pueblo hermano. América Latina debe actuar como bloque político, no como un conjunto de países aislados frente a la agresión.
Esta ofensiva pone en riesgo directo a más de setecientos mil colombianos que residen
en Venezuela. El Estado colombiano tiene la obligación inmediata de reforzar la protección consular y activar canales humanitarios eficaces que garanticen su seguridad y la plena protección de sus derechos.
Rechazamos de manera contundente a quienes, desde Colombia, justifican o celebran la intervención militar extranjera. La neutralidad frente a la agresión no es una posición de paz: es una forma de complicidad.
Colombia no nació para arrodillarse.
Nació para decidir su propio destino.
Defender a Venezuela hoy es defender la soberanía, la dignidad y el futuro de
Colombia y de toda América Latina.
FUERZA CIUDADANA
Por la soberanía, la paz y la autodeterminación de los pueblos.



