Medio ambiente

‘Bosques Sagrados’: el laboratorio de conservación que protege la fauna de la Sierra Nevada de Santa Marta

Las cámaras trampa revelan ocho especies silvestres en los bosques de este macizo montañoso, evidencia del impacto de una iniciativa que ha contribuido a la conservación de más de nueve millones de árboles y al fortalecimiento de la gobernanza ambiental indígena. ·Entre los hallazgos se destacan el paujil de pico azul, la guagua, el ñeque, el armadillo de nueve bandas y otros animales fundamentales para la regeneración natural de los ecosistemas.

En lo profundo de los bosques de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde nacen ríos que abastecen a millones de personas, un sistema de cámaras trampa registra silenciosamente lo que el ojo humano rara vez vería: el tránsito nocturno de una guagua, el canto de un paujil de pico azul o las huellas de un jaguar. Detrás de ese monitoreo está Bosques Sagrados, una iniciativa liderada por el pueblo Arhuaco junto a la organización internacional Sacred Forests, que hoy se consolida como uno de los proyectos de conservación comunitaria más importantes de Colombia. 

Desde 2025, la Asociación de Productores del Pueblo Arhuaco, ASOARHUACO, y Sacred Forests implementaron un sistema de foto trampeo en los bosques de Seynurwa, Durankwa y Duanawimaku, ubicados en la cuenca del río Aracataca. Su misión es documentar de forma no invasiva qué especies habitan el territorio y cuál es el estado de salud del ecosistema. Cada cámara registra la ubicación, las fechas de operación y días de actividad, de este modo, cada avistamiento genera una ficha técnica con grupo taxonómico, número de individuos, hábitos, rol ecológico y posición en la cadena trófica.

Los resultados en materia ambiental y social ya son concretos, el proyecto ha sembrado y conservado más de nueve millones de árboles, se han recuperado 11.030 hectáreas y beneficiado a 39 comunidades indígenas en los departamentos del Magdalena, La Guajira y Cesar. Las cifras de regeneración y participación son parte del alcance, pero el propósito busca también, garantizar la permanencia de la fauna silvestre y fortalecer la relación que el pueblo Arhuaco mantiene con su territorio.

 Lo que revelan las cámaras 

Entre los mamíferos, la especie con mayor frecuencia de registro es la guagua o lapa (Cuniculus paca), mamífero nocturno que ha estado presente de forma constante durante todo el periodo de monitoreo. La guagua que en lengua arhuaca es denominada O’tiki, cumple un rol ecológico al dispersar semillas y es una fuente de alimento para grandes felinos como el jaguar, el puma y el ocelote, aportando al funcionamiento natural de los ecosistemas de la Sierra Nevada.

El monitoreo ha fotografiado al ñeque o guatín (Dasyprocta punctata), reconocido por su aporte a la regeneración natural del bosque mediante la remoción, facilitando la filtración de agua y nutrientes. Las cámaras también captaron al armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcinctus), cuya actividad contribuye a la aireación del suelo y a la creación de refugios utilizados por otras especies. A ello se suma la presencia de la zarigüeya o zorro chucho (Didelphis marsupialis), un marsupial nocturno que actúa como un regulador natural al controlar poblaciones de serpientes cerca de zonas habitadas.

En el grupo de las aves, dos especies merecen atención especial, una de ellas es el paujil de pico azul (Crax alberti) que ha sido documentado en grupos de hasta tres individuos durante el día. Esta ave, incluida en las listas de especies en riesgo, requiere fragmentos de bosque superiores a las 300 hectáreas para forrajear y anidar, y es de las primeras en desaparecer ante la deforestación o la cacería. Su presencia frecuente en los bosques monitoreados es, en palabras del equipo técnico, una prueba de que el ecosistema conserva su integridad. La otra especie es la gallina de monte o tinamú grande (Tinamus major), activa tanto de día como de noche, su presencia es considerada como un indicador de que el bosque primario o secundario se encuentra en buen estado de conservación.

El monitoreo también ha permitido confirmar la importancia de la Sierra Nevada como refugio de especies emblemáticas y amenazadas. En estos territorios convergen corredores biológicos asociados al jaguar y otros animales como la danta y el águila solitaria (Buteogallus solitarius). A ello se suma la presencia de especies endémicas como la rana Serranobatrachus, anfibio propio de los bosques húmedos y páramos de la Sierra Nevada cuyo nombre rinde homenaje a las comunidades indígenas y campesinas que históricamente han habitado esta región.

Ciencia y conocimiento ancestral para conservar la biodiversidad 

Las áreas donde se desarrolla Bosques Sagrados coinciden con zonas priorizadas para la conservación debido a su relevancia dentro de los corredores biológicos de la Sierra Nevada. La información generada por las cámaras trampa fortalece la toma de decisiones sobre el manejo del territorio y contribuye a la protección de hábitats estratégicos para numerosas especies. 

En este sentido, Bosques Sagrados demuestra que es posible proteger la biodiversidad, apoyar a las comunidades indígenas, capturar carbono y garantizar el agua para millones de personas, todo a la vez, cuando la conservación parte de la sabiduría de quienes han cuidado ese territorio durante siglos. Al monitorear especies que son consideradas hermanas dentro de la cosmovisión arhuaca, se fortalece la gobernanza ambiental del territorio, integrando el saber tradicional con herramientas que validan la salud de sus ecosistemas.

“Lo que estamos haciendo en la Sierra Nevada es generar conocimiento desde el territorio, demostrando que la conservación es más efectiva cuando las comunidades que han habitado y cuidado estos ecosistemas durante generaciones participan activamente en su monitoreo y protección. Las cámaras trampa registran la presencia de la fauna y nos dan luces o herramientas para comprender cómo los procesos de restauración y conservación están fortaleciendo la biodiversidad y garantizando la permanencia de estos ecosistemas para las futuras generaciones”; destacó Rogelio Mejía Izquierdo, gerente de ASOARHUACO.

En una de las regiones más biodiversas del planeta, las cámaras que nunca duermen siguen registrando el movimiento silencioso de la fauna. Cada imagen obtenida en los bosques de la Sierra Nevada confirma que la protección de la naturaleza y la permanencia cultural de los pueblos indígenas avanzan de la mano.

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