Magdalena

‘Bosques Sagrados’, el camino de conservación en la Sierra Nevada liderado por el pueblo Arhuaco

La recuperación de territorio ancestral, la restauración del bosque, la agroforestería y el monitoreo, hacen parte de una labor que hoy suma cerca de 9 millones de árboles sembrados y conservados en la montaña costera más alta del planeta.

La Sierra Nevada de Santa Marta, ecosistema estratégico para el Caribe colombiano por su riqueza ambiental, hídrica y cultural, concentra hoy una de las experiencias de conservación comunitaria más relevantes del país. Se trata de ‘Bosques Sagrados’, una iniciativa liderada por la Asociación de Productores del Pueblo Arhuaco -ASOARHUACO- junto a la empresa social internacional Sacred Forests, que articula la recuperación de territorio ancestral, actividades de restauración, monitoreo del bosque y el fortalecimiento de las comunidades en los departamentos del Magdalena y Cesar.

Esta unión de esfuerzos comenzó en el año 2022 con el propósito de proteger las áreas de alto valor ambiental y cultural del ‘Corazón del Mundo’, responder a los efectos del cambio climático mediante la recuperación de los bosques e incorporar la sabiduría y el conocimiento de quienes han cuidado este sitio sagrado durante generaciones. Desde entonces, se ha ampliado su alcance y hoy se reportan 9 millones 933 mil árboles sembrados y conservados en los bosques Seynwrua y Duanawimaku, ubicados cerca de la cuenca del río Aracataca en el departamento del Magdalena.

Otro de los resultados relevantes ha sido la recuperación de territorio ancestral. Entre el año 2022 y el último trimestre del 2025, el proyecto ha adquirido 132 predios, equivalentes a 11.030 hectáreas en zonas priorizadas por su cercanía a nacederos, corredores ecológicos y sitios sagrados. De éstas, 9.402 hectáreas corresponden al departamento del Magdalena y 1.628 al Cesar. A esto se suma la implementación de 536 hectáreas de sistemas agroforestales, de las cuales 197 corresponden a café y 179 a cacao, complementadas con especies maderables y frutales.

Esta línea busca aportar a la recuperación ambiental del territorio y, al mismo tiempo, fortalecer alternativas productivas sostenibles para las comunidades. Impacto social Bosques Sagrados también refleja avances en el tejido social del pueblo Arhuaco.

Los resultados evidencian que se ha impactado a más de 6 mil beneficiarios en 39 comunidades del Magdalena y Cesar, a través de proyectos productivos, seguridad alimentaria, fortalecimiento del liderazgo de las mujeres, educación propia y transmisión de saberes asociados al uso responsable de la tierra. Entre sus acciones se encuentran, además, el establecimiento de 550 huertas caseras y el acompañamiento a los planes de vida de las diferentes comunidades del pueblo Arhuaco.

Otro frente importante corresponde al monitoreo comunitario, es así como jóvenes guardabosques arhuacos, apoyados en herramientas digitales y sistemas de vigilancia en tiempo casi real, han realizado el seguimiento a 3.320 hectáreas de bosque, fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a alertas por deforestación e incendios. Esta labor se complementa con apoyo a las familias mediante herramientas agrícolas, implementos de cocina y huertas lideradas por mujeres.

El pensamiento Arhuaco se fundamenta en la comunión con la naturaleza, el bosque no representa exclusivamente un recurso natural. Su cuidado hace parte de una forma de entender Niwi Umuke (la Sierra Nevada), como un espacio vivo, donde la tierra, el agua, los árboles y los sitios sagrados ocupan un lugar central en la vida material, cultural y espiritual de las comunidades. Allí conviven ecosistemas que van desde playas coralinas hasta nieves perpetuas, en un área fundamental para los pueblos indígenas que la habitan y la protegen desde hace generaciones.

Para ASOARHUACO, Bosques Sagrados representa la concreción de una visión que la Asociación viene construyendo desde su fundación en 2015: fortalecer el gobierno propio del pueblo Arhuaco, su lengua, cultura y soberanía territorial, mientras cuida el ecosistema del que depende la vida de millones de personas en el Caribe colombiano.

En ese contexto, Bosques Sagrados encarna una visión de largo plazo para la pervivencia cultural y protección del ‘Corazón del Mundo.’ Actualmente, esa forma de cuidar puede contarse en millones de árboles, miles de hectáreas recuperadas y decenas de comunidades comprometidas con la defensa de su territorio.

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