Antonio Zabaraín al Senado

“Lo digital dará paso a otras revoluciones que no conocemos”

Por: Carolina Mila |

Octavio Kulesz es un editor e investigador argentino, experto en el tema de la edición digital en el mundo, que fue invitado por el Ministerio de Cultura para ser jurado de la Convocatoria Crea Digital −la primera convocatoria del Gobierno Nacional para incentivar la creación nacional de contenidos digitales−, en la categoría ebook.

Para Kulesz, director de la editorial Teseo y autor del informe “La edición digital en países en desarrollo” −realizado por encargo para la Alianza Internacional de Editores Independientes y la Fundación Prince Claus−, es un hecho innegable que el libro de papel tenderá a perder posiciones mucho más rápido de lo que imaginamos, y por eso es necesario que el mercado editorial latinoamericano se introduzca pronto en las lógicas editoriales digitales. Y lo ideal sería experimentar con modelos propios que tengan en cuenta a los usuarios locales.

Su editorial Teseo publica libros académicos que pueden ser adquiridos en formato electrónico o en versión impresa por pedido, en librerías online de Argentina, Brasil, España, EEUU, Reino Unido, Francia y Alemania. Para Kulesz, una de las grandes ventajas de la revolución digital es que permite la diversidad en la publicación de libros, en especial porque ya no se depende de los costos y ganancias de los tirajes impresos tradicionales.

¿Va a desaparecer el libro impreso?

No lo creo. En verdad, el problema no es tanto si el libro va a desaparecer o no. El libro de papel, en vez de ser reemplazado por el libro digital va a ser desplazado. La pregunta aquí es quién es el rey, quién tiene el trono, y el libro de papel lo está perdiendo de a poco, si es que no lo perdió ya.

El centro de la cultura ya no es el libro de papel, sino Internet, con toda su riqueza. Corea del Sur, por ejemplo, ya anunció que para el año 2015 los libros de texto nacionales dejarán de editarse en papel. Todos los chicos van a estudiar con libros digitales.

Eso significa que también van a desaparecer las librerías como las conocemos.

En el largo plazo seguirá habiendo librerías, así como hoy existen tiendas de libros antiguos. Los formatos anteriores siempre quedan como símbolos de prestigio. Cuando uno se recibe en la facultad, no le dan una hoja fotocopiada, a lo Gutenberg, sino que le entregan un rollo, porque se supone que es un acto solemne. Cuando se quiera significar importancia te entregarán un libro de papel, no un mail. Creo que la supervivencia del libro tradicional quedará entonces ligada a la idea de un soporte de prestigio, de libro-objeto.

¿Cuáles son los países más avanzados en el tema de libros digitales?

En primer lugar, Estados Unidos, con plataformas muy expansivas como Amazon, Apple o Google. En Asia destacan China, Corea del Sur y Japón. China lidera en el campo de los e-readers y de las tabletas, y también de las plataformas. Allí existe un gigante de distribución llamado “Shanda Literature”, un sitio que reúne a decenas de millones de lectores, con un modelo de negocio basado en la venta de páginas. Gracias a esta plataforma ya hay autores millonarios.

¿Y cómo va esta industria en América Latina?

Todavía no se ve un modelo de negocio muy claro. Esto es en parte consecuencia de haber copiado acríticamente modelos que estaban implementándose en EEUU o en Europa Occidental. Y lo cierto es que no alcanza con imitar a los países industrializados; también podríamos inspirarnos de otros modelos, por ejemplo de China, de Sudáfrica, de India.

Este es el tema que trata en su informe.

En el informe mi intención fue estudiar el Sur en tanto Sur, al nivel de las masas. Es decir, no se trata de investigar únicamente cuántos iPads o cuántos Kindles hay en nuestros países, pues éstos son los dispositivos que sólo las clases sociales más ricas pueden adquirir. Lo interesante es ver los fenómenos masivos que ya están ocurriendo en torno a dispositivos y plataformas insospechados, tales como los teléfonos celulares (para la lectura de ficción breve o la escucha de audiolibros), laimpresión digital o bajo demanda, las tabletas low cost (como el Aakash en India) y las plataformas de literatura online. En mi opinión, el verdadero auge de la edición digital latinoamericana llegará cuando nos decidamos a probar con formatos, plataformas y modelos de negocios adaptados a nuestras audiencias reales. En este momento se puede avanzar en dos direcciones: o invertimos nuestro dinero en hacer autopistas para que simplemente aterricen y despeguen las grandes plataformas internacionales, o bien prestamos mucha atención a lo que sucede en el terreno con los emprendedores jóvenes y la gente que está trabajando aquí y ahora en videojuegos, ebooks, animación, a fin de estimularlos y ayudar a encontrar soluciones a nuestras propias necesidades.

Por eso creo que convocatorias como Crea Digital son fundamentales. Además de la ayuda económica, significan también una inyección de autoestima en los emprendedores locales, un tema que muchas veces es débil en Latinoamérica. Premiar estas iniciativas significa decirles a estos jóvenes que lo que están haciendo vale mucho, y que como colombianos pueden competir perfectamente con empresas de Estados Unidos o de Inglaterra.

¿Cómo surge su editorial Teseo?

La editorial surgió en 2007. Buscábamos ser digitales no porque renegáramos del papel, sino porque no queríamos estar atados a un stock inmovilizado de libros, algo que siempre es dramático para las editoriales: como nunca se conoce la demanda exacta que tendrá un libro, se sobre-imprime o se sub-imprime, lo que lleva a excedentes de stock inmanejables o a la situación de que el libro queda agotado. Con la incorporación de tecnología digital, estos problemas se resuelven, ya que el editor produce exactamente lo que el público demanda.

¿Cómo funciona?

Nuestros clientes son bibliotecas universitarias, investigadores, profesores, clientes dispersos por el mundo que constituyen una demanda fragmentada y de nicho. Subimos nuestros libros a la plataforma y cuando alguien lo quiere en España lo compra en Amazon-España, supongamos, o en Agapea, que es otra tienda española: el ejemplar se imprime especialmente para ese cliente (si lo quiere en papel) o se entrega en ebook (si lo quiere en digital). Si alguien lo solicita en Argentina, lo compra en la librería Hernández (en papel) o en Bajalibros (en formato ebook), y así sucesivamente. Si lo quiere ahora o si lo quiere en diez años da igual, porque el libro seguirá existiendo: no se agota. De modo que no dependemos de los ejemplares que tengamos en stock.

Se van produciendo a medida que se venden. Por eso, para estas publicaciones de nicho, el sistema es ideal. Esta es una ventaja de la edición digital.

¿Qué otras ventajas tiene la edición digital sobre la edición en papel?

El cambio de la lectura en papel a la lectura digital se producirá por las mismas ventajas que tenía el códice respecto del rollo: es más barato, de más fácil distribución, de más fácil lectura, se puede copiar más rápido.

¿Todos los libros digitales cuestan menos en el mercado?

En general sí. Aunque también pueden costar más. Hay libros de medicina cuyo contenido se actualiza continuamente y que se cobran más caro porque representan un servicio, más que un producto. En ese sentido, la industria del libro digital se está pareciendo mucho a la industria del software.

Todos los textos para leer en digital tienden a ser más cortos. ¿Esto podría ser una desventaja?

Creo que en última instancia cada soporte determina su propia narrativa. El paso del rollo al códice fue gigante en términos culturales. Lo que hace Gutenberg es cambiar el modo de producción del formato códice, abriendo las puertas a su masificación. La novela larga, por ejemplo, es un género que se populariza luego de Gutenberg. El Quijote sería impensable como fenómeno sin la imprenta de Gutenberg. Ahora bien, la narrativa digital, como lo anticipaba McLuhan, es más colaborativa y más breve. Más encapsulada, modular, y esto tiene un impacto enlos géneros, pero es difícil ver si se trata de una ventaja o desventaja.

¿Esto no afecta la experiencia de la lectura?

Es cierto que en vez de provocar una lectura vertical, de profundidad, lo digital conduce a una lectura más horizontal y superficial. El lector se mueve en una sola dimensión, como siguiendo hipervínculos. Pero no creo que sea una pérdida. La misma crítica se le hacía a la escritura. La oralidad obligaba a memorizar mucho más, los rapsodas se sabían la Iliada entera, pero con la

escritura la gente comenzó a relajar la memoria. Ahora, ¿quién va a acusar hoy a la escritura de haber hecho un daño a la cultura? Creo que si cuestionamos la experiencia de lectura digital por todo lo que se pierde respecto de la lectura tradicional, para ser ecuánimes también deberíamos discutir lo que se perdió en el pasaje de la oralidad a la escritura.

A fin de cuentas, la migración a digital es un proceso “geológico” de la cultura, que va a ocurrir sí o sí. Así como la imprenta transformó su época y dio paso a revoluciones como el humanismo y la reforma protestante, lo digital dará paso a otras revoluciones que no conocemos. De hecho ya se ven fenómenos de transformación social completamente impregnados por las redes sociales y otras herramientas digitales, tal como ocurrió a principios de 2011 con la llamada Primavera Árabe.

 

Mincultura

Url Corta: http://deracamandaca.com/?p=15245

Subido por Nov 14 2012. En la sección Actualidad, Entrevista. Usted puede comentar esta nota

Comente esta noticia







Buscar archivo

Buscar por fecha
Buscar por sección
Buscar en Google

Foto Galería

PUBLICIDAD

Log in | Montaje y Desarrollo ColombiaWeb.info