¡El Niño en camino!

Según el comunicado número 010 de @Clima empresa dedicada al monitoreo, y seguimiento de las condiciones meteorológicas en Colombia, el fenómeno del Niño, viene en camino y advierte al respecto.
Aunque durante los últimos tres meses en el Caribe se han registrado anomalías asociadas a La Niña, bajo el enfriamiento del Pacífico ecuatorial, los más recientes análisis oceánicos y el consenso de modelos climáticos indican que, hacia finales del primer semestre de 2026, podrían comenzar a desarrollarse condiciones propias de El Niño. Actualmente, bajo la superficie del Pacífico tropical se observa una importante anomalía cálida subsuperficial (ondas Kelvin oceánicas), la cual en las próximas semanas continuará emergiendo y debilitando progresivamente a La Niña. Este proceso favorecería la transición hacia una fase neutral del ENSO y, posteriormente, al establecimiento de El Niño, si el calentamiento superficial logra consolidarse y acoplarse con la atmósfera.
Los principales modelos internacionales como NMME, CanSIPS, ECMWF, CFSv2 y otros sistemas dinámicos coinciden en un escenario de calentamiento gradual en las regiones Niño 3.4 y Niño 1+2 frente a las costas de Sudamérica, alcanzando el umbral técnico de evento El Niño durante el segundo semestre del año. ¿Qué significa esto para el Caribe colombiano? Aunque el océano Pacífico está cambiando rápidamente, la atmósfera responde con cierto retraso.
El consenso de modelos estima que el comportamiento atmosférico seguirá mostrando características residuales de La Niña hasta mediados del próximo mes. Esto podría traducirse en lluvias por encima de lo normal, al menos hasta abril, especialmente en sectores del Caribe colombiano. Es clave entender esta transición para no bajar la guardia: el océano puede cambiar primero, pero el impacto regional tarda en ajustarse. Perspectiva para el trimestre mayo–julio A más largo plazo —y con un margen de error aún considerable— los modelos proyectan lluvias ligeramente por debajo de lo normal a muy por debajo en el trimestre mayo-julio, un patrón clásico cuando un evento El Niño se encuentra en fase de desarrollo. Sin embargo, persiste una variable determinante: el comportamiento del Atlántico tropical.
Si el Atlántico se mantiene anómalamente cálido, podría modular o incluso mitigar parcialmente los déficits de lluvia inducidos por El Niño.
Recordemos lo ocurrido en 2023, bajo el evento de El Niño: pese a las altas temperaturas y las intensas sensaciones térmicas en ciudades como Barranquilla y Cartagena, un Atlántico extraordinariamente cálido favoreció episodios de lluvia que ayudaron a reducir el impacto del déficit en la segunda temporada lluviosa. Consideraciones técnicas adicionales 1) El acoplamiento océano-atmósfera será determinante para confirmar la intensidad del evento. 2) Un Niño débil a moderado tendría impactos distintos a uno fuerte. 3) El comportamiento de la Vaguada Monzónica y de las Ondas Tropicales también será clave durante el segundo semestre. 4) Un Atlántico muy cálido podría incrementar la actividad ciclónica, incluso bajo condiciones de Niño. Recomendación: Es fundamental mantenerse atentos a los boletines oficiales de seguimiento del ENSO y a las actualizaciones mensuales de los modelos climáticos.
La planificación agrícola, hídrica y energética debe considerar escenarios flexibles ante esta posible transición. Seguiremos informando conforme se consoliden las señales oceánicas y atmosféricas.
iClima-Santa Marta, Magdalena



