Colombia certifica más de 118.000 hectáreas de palma de aceite para cumplir nueva norma de la Unión Europea
A partir de diciembre de 2026, el Reglamento contra la Deforestación de la Unión Europea (EUDR) exigirá trazabilidad total en el rastreo del fruto de la palma de aceite garantizando exportación libre de deforestación. ■ El Proyecto Coclí, liderado por la multinacional BASF, ha contribuido a la preparación frente al reglamento con la adopción de prácticas sostenibles en 118,815 hectáreas de palma de aceite. ■ Implementado por Solidaridad, el proyecto también ha acompañado técnicamente a 1.577 pequeños palmicultores en nueve departamentos del país, sembrando las bases de una producción más sostenible.

De cara a la entrada en vigor del Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación de la Unión Europea (EUDR) este diciembre de 2026, el sector palmicultor colombiano toma la delantera en la carrera por la
sostenibilidad y la trazabilidad internacional. A través del Proyecto Coclí, una alianza entre BASF y la Organización Solidaridad en articulación con Fedepalma y Cenipalma, el país suma 118.815 hectáreas certificadas bajo estándares estrictos de cero deforestación: RSPO y APS Colombia.
“El mercado europeo exigirá ahora una rastreabilidad total desde el origen del fruto. Al notar que los pequeños productores del país aún presentaban vacíos técnicos frente al EUDR, decidimos actuar. Con el trabajo que hemos desarrollando en los dos años de existencia del Proyecto Coclí no solo aseguramos una cadena de suministro certificada y libre de deforestación, sino que garantizamos un avance hacia una producción sostenible que fortalece las capacidades de quienes están en el territorio”, destacó Ana Alba, gerente de Asuntos Gubernamentales de BASF Colombia.
Trazabilidad y protección de la biodiversidad
Este acompañamiento no se queda en el papel, pues este proyecto en sus dos años de funcionamiento ha acompañado el día a día de 1.577 pequeños productores en nueve departamentos vitales para el agro colombiano: La Guajira, Cesar, Magdalena, Bolívar, Norte de Santander, Santander, Córdoba, Antioquia y Nariño. Mediante asitencia técnica y operativa de sus cultivos, los palmicultores están aprendiendo a mitigar riesgos y a proteger las Áreas de Alto Valor de Conservación (AVC), territorios que hoy se resguardan para asegurar la conservación del medio ambiente y la biodiversidad. 
Los estudios realizados por la Organización Solidaridad revelaron que más de la mitad de los pequeños productores en el país presentan vacíos frente a las exigencias europeas. Por ello, el rol técnico en el Proyecto Coclí se ha enfocado en brindar acompañamiento directo en las fincas para cerrar esta brecha. Como resultado, comunidades enteras han fortalecido sus capacidades para cultivar de manera eficiente y aplicar prácticas que contribuyen al cuidado de sus ecosistemas.
Competitividad con impacto social, para la transformación real del agro
El impacto de esta transformación ya es medible en la cadena de abastecimiento: 168.160 toneladas de aceite de palma y 13.793 toneladas de palmiste se han producido bajo criterios de sostenibilidad, listas para competir en los mercados más rigurosos del mundo.
A la par de los logros ambientales, la verdadera revolución de Coclí ha sido su componente humano. A la fecha, la iniciativa ha formado a 6.390 personas mediante 28 cursos sobre agricultura regenerativa, cálculo de huella de carbono y manejo seguro de insumos. Este compromiso con el bienestar rural también se tradujo en la formalización de dos Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) para asociaciones de productores.
A pocos meses de que Europa aplique sus nuevas barreras normativas, el Proyecto Coclí demuestra que es posible construir una agroindustria palmera competitiva, responsable y a la altura de las máximas regulaciones globales.



