Tecnología

Redes sociales: ¿información rápida o desinformación disfrazada?

En el marco del Día de las Redes Sociales, un estudio realizado por la Red internacional Investigar en Red en colaboración con el Politécnico Grancolombiano, muestra que Instagram y TikTok son hoy la principal puerta de entrada a la actualidad a la información de los jóvenes latinoamericanos. · El estudio demuestra cómo los jóvenes hoy se informan de forma fragmentada y la información aparece entre memes, microvideos y algoritmos que moldean qué ve cada usuario, configurando un consumo rápido, visual y no planificado. · Aunque los jóvenes reconocen la credibilidad de los medios tradicionales, los perciben como repetitivos y politizados. El periodismo enfrenta el desafío de captar atención en un ecosistema dominado por lo breve, sin perder calidad ni autenticidad.

A propósito del Día Mundial de las Redes Sociales, resulta cada vez más evidente cómo los cambios acelerados y las nuevas dinámicas generacionales han transformado la manera en que los jóvenes se informan. Para ellos, atrás quedó el hábito de ver noticias en televisión, escucharlas en la radio o leerlas en el periódico: hoy la información llega principalmente a través de redes sociales, por memes y microvideos.

Así lo refleja la investigación “Transiciones: consumos informativos emergentes en estudiantes de comunicación en América Latina”, realizada por la Red Internacional Investigar en Red en colaboración con el Politécnico Grancolombiano. Los hallazgos revelan una transformación acelerada en la manera como los jóvenes acceden a la información, afirmando que ellos encuentran las noticias mientras navegan, generando un consumo marcado por la inmediatez, lo visual y la mediación de algoritmos que configuran experiencias personalizadas.

¿Qué encontró la investigación?

La mayoría de los jóvenes asegura que se encuentra con las noticias sin intención previa. Una estudiante lo resume así: “Yo abro Instagram y no me salen fotos: me salen noticias”. Otro, en Colombia, añade: “Me entero porque entro a X o Instagram; no porque lo esté buscando”. Esta lógica define un consumo fragmentado, marcado por lo visual y condicionado por algoritmos que moldean lo que cada persona ve.

El estudio confirma que los estudiantes privilegian los contenidos breves, dinámicos y directos, aquellos que “van al grano” y no exigen largos minutos de atención. Los formatos cortos, especialmente los videos rápidos y los titulares sintetizados, se han convertido en la puerta de entrada más frecuente a la actualidad. Para una gran parte de ellos, la experiencia informativa depende de si un contenido logra captar interés en cuestión de segundos: un título claro, un visual potente o una frase que condense la noticia, determinan si avanzan o siguen deslizando.

Sin embargo, esta preferencia por lo breve no significa desinterés por la profundidad. Cuando un tema los interpela, muchos buscan ampliar la información en espacios donde sienten una conexión más cercana, como YouTube o los podcasts, donde encuentran voces que explican con calma y sin rigidez. Esa doble dinámica, consumo veloz seguido de búsqueda puntual de profundidad, refleja una audiencia que quiere entender, pero que necesita formatos ajustados a los ritmos de su día a día.

El estudio también muestra que estos jóvenes asumen una responsabilidad particular: se sienten llamados a verificar y comprender los temas relevantes, y con frecuencia se convierten en referentes informativos dentro de sus propios entornos. Esta actitud, mezcla de vocación y deber, los convierte en mediadores informativos dentro de sus propias comunidades.

Ahora bien, los jóvenes privilegian lenguajes informales, auténticos y accesibles, por eso migran hacia creadores que explican la actualidad como si conversaran con un amigo, sin solemnidad ni discurso acartonado. En este escenario, el humor aparece como un recurso que facilita la entrada a temas complejos, facilitando su comprensión y estimulando la curiosidad.

Aunque no todos lo consideran esencial, sí lo reconocen como una forma de bajar barreras, aliviar la saturación informativa y transformar la noticia en algo más digerible. Los memes, en particular, se consolidan como un microformato noticioso que despierta curiosidad y, muchas veces, motiva una búsqueda posterior de información.

¿Qué piensan de los medios tradicionales?

La relación entre los jóvenes y los medios tradicionales es compleja. Aunque reconocen la trayectoria y el peso institucional de la prensa, la televisión y la radio, también manifiestan distancia y desconfianza frente a lo que consideran coberturas repetitivas, politizadas o excesivamente negativas.

Pese a ello, recurren a estos medios cuando necesitan verificar datos o comprender un hecho con mayor contexto, especialmente en momentos de incertidumbre o riesgo de desinformación. Por ejemplo, la televisión ocupa un lugar particular, muchos la perciben como un medio saturante o desconectado de sus formas de consumo, pero sigue apareciendo en sus rutinas familiares y como referencia para contrastar información.

En el Día Mundial de las Redes Sociales, esta investigación invita a una reflexión necesaria en America Latina: la noticia sigue siendo noticia, pero su recorrido cambió. Hoy aparece entre un scroll, un meme o un video de pocos segundos, ya no llega desde un noticiero a una sala. Entender estas nuevas formas de consumo no solo es clave para el periodismo, sino también para fortalecer una ciudadanía informada en un entorno digital cada vez más complejo.

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